Mi experiencia no fue positiva. El onboarding dura unos 5 días y, aunque te asignan un buddy, la formación sobre el producto es bastante superficial. Aprendes lo justo para poder hacer llamadas y explicar lo básico, pero no lo suficiente como para sentirte realmente seguro o tener una visión profunda de lo que estás vendiendo.
Cada semana hay formaciones, pero suelen ser rápidas, ya que se transmite la idea de que formarte es “tiempo que podrías estar usando para llamar”. Eso hace que priorices volumen sobre calidad desde el inicio.
Hay mucha presión por métricas (número de llamadas, minutos hablados, reuniones agendadas…) y se organizan challenges constantemente. Sin embargo, cuando los resultados no llegan, no siempre hay un acompañamiento real para entender qué está fallando o cómo mejorar. Se habla mucho de crecimiento y trabajo en equipo, pero en el día a día el apoyo es bastante limitado.
El rol de BDR no está especialmente valorado y la cultura es rígida. La política de teletrabajo es muy restrictiva (mínimo 6 meses para optar a 1 día a la semana y sujeto a aprobación), incluso en situaciones como huelgas o problemas de transporte. Se prioriza mucho la presencia física y el control.
El liderazgo se percibe más jerárquico que inspirador, con normas muy estrictas y poca autonomía. Además, varios managers no han pasado previamente por el rol, lo que dificulta que comprendan realmente los retos del día a día.
En definitiva, puede encajar con perfiles que se sientan cómodos en entornos muy orientados a métricas y supervisión constante. Sin embargo, no lo recomendaría a quienes busquen desarrollo profundo, autonomía o una cultura verdaderamente centrada en las personas.